Crónica del Maratón de París – Por Mabeli Tamayo

Viernes 7 de abril, a primeras horas de la mañana me encontraba viajando de Madrid a Paris, no solo llevaba conmigo mi carry on sino también una maleta llena de ilusiones, motivaciones y muchos sueños personales.

La expo feria (salón du running) arrancó desde el jueves, yo asistí ni bien baje del avión para poder gozar stand por stand y sentir ese feeling de recoger el kit de corredor que te haría poner a prueba todos los meses de entrenamiento previos al maratón. ¿Pero de qué clase de feria hablamos? De un tremendo evento realizado en el Parque de Exposición Porte de Versailles (impresionante lo grande que es, sobre todo para los peruanos que estamos acostumbrados a ferias pequeñas y de no tan grande magnitud). Detalles como el área de merchandising polos de la carrera, casacas con logotipos con Torre Eiffel, etc, hacían que desde ahí puedas tener una idea del carrerón que te esperaba el domingo.

Gracias a que tenía puesto mi casaca PERU (blanco y rojo pasión) durante la expo, tuve la suerte de conocer un peruvian que ni bien vio mi casaca me dijo PERU PERU! Conversamos un rato y junto a su esposa le desee las mejores buenas vibras para el gran día Domingo. Nadie se imaginaría que, al día siguiente, sábado 8 nos volveríamos a ver para hacer un trote de 5k Breakfast que el Schneider Electric Marathon estaba organizando. Tuve la hermosa suerte de recibir mi bandera peruana para representar a mi país durante los 5 kilómetros, qué gran momento! No logré reunirme con una amiga que sabía que también estaría ahí en esta carrera, pero es que también las probabilidades que te encuentres con algún runner de los 57,000 inscritos eran demasiado bajas. Igual sabía que habría mas peruanos que participarían de la carrera el día Domingo y no dudaría en saludar a todos y desearles las mejores vibras de runner a runner.

7am del domingo, amaneció bondadoso con tremendo sol que me hizo pensar en mis duros días de entrenamiento a bajo cero grados. Traté de encontrarme con la misma amiga peruana en una estación cerca, pero nuevamente fue imposible. Ni bien salías de la estación, ya la fiesta había comenzado; podías sentir las vibras de miles de almas runners dispuestas a darlo todo. Mi hora de inicio según lo estimado era 4 horas, así que arranqué 9:15am con el corazón en la mano, mi buena persignada de siempre y una pulsera especial que me acompañaría en toda mi ruta.

Mil y un cosas pasaban por mi mente al cruzar la línea de partida, entre ellas, saber que hay runners que quisieran estar en mi posición pero que no tienen los medios económicos para poder realizar un viaje tan largo e incluso pagar una inscripción como ésta. Pues hoy corría por ellos, porque todo llega en su debido momento, quizá por ahora cuando leas este artículo digas “algún día, algún día” pero créanme que llegará ese día porque cuando realmente quieres algo, harás todo lo posible para alcanzar ese objetivo. Nunca dejen de soñar!

Impresionante ver que a escasos 3k de iniciada la carrera, la gente que alentaba en las calles, seguían y seguían motivando a cada runner que pasaba por su lado. Jamás vi huecos ni vacíos entre los espectadores que tenían pancartas, globos y buenos gritos de barra. Por un momento pensé… qué suerte tiene la tan famosa “Ale” porque toda la ruta la gente la mencionaba, pero luego reparé que “Alle” en francés significa “vamos vamos” (hahaha bromas). De algo había que reír, aun me faltaban 30k.

En el kilómetro 5 empezó la primera hidratación de agua, pero tienen que saber que esta maratón no pone Gatorade ni Powerade solo disponen de agua. Los rehidratantes empiezan en el kilómetro 30k, ojo ahí! Podía escuchar a lo lejos un grupo musical con música de los 80´s (lo cual quedé fascinada porque mi tendencia siempre ha sido bien ochentera). Ya con esas canciones que se mandaban podría darme cuenta de todo los demás que encontraría en la ruta, desde música clásica hasta rock en inglés.

Kilómetro 11 empezó un pequeño dolorcito en mi pie izquierdo, camine un poquitín y a seguir la ruta, gracias a dios no volvió aparecer. La ruta se ponía un poco lenta al ver que muchos runners bajaban el paso e iban quedando rezagados, lo cual me sorprendió estando solo en el kilómetro 15. La señalización de la ruta es de maravilla, cada vez que vas pasando 10 k pasas un arco que es muy parecido al arco de línea de partida y llegada, solo un poco más pequeño. Al pasar cada arco puedes ver en el asfalto la distancia alcanzada que tenías hasta el momento. No dejaré de mencionar los grupos musicales que iban apareciendo a cada momento, cada uno más diferente del anterior. Me encantó un grupo que tenía pinta de The Rolling Stones aprox. de 70 años, los miré, sonreí y atinaron a decir… “Alles Perú”!

Completado media parte de los 42k, había tremendo letrero indicando que ya tenías logrado tus 21k, había mucha música, gente alentando y por ahí uno que otro al verme con mi polo de Perú y mi banderita peruana colocada en mi cabello, gritaban “Arriba PERU”! Esa emoción que sentía al escuchar a lo lejos su barra y voltear a mirarlos, me hacía levantar las manos y mandar la señal de buenas vibras y gritar a todo pulmón “PERU PERU”!

Kilómetro 30 comenzó la hidratación de bebidas energéticas, podías ver a casi el 90% de los corredores que pasaban por mi lado, abastecerse de este refrescante y tuve mucha sorpresa cuando lo probé, no tenía mucha azúcar, me encantó porque no estoy acostumbrada ni a tomar geles, ni gomitas. Ya en el kilómetro 37 se podía ver mucha gente super fatigada y muchas de ellas fuera del carril de corredor realizando estiramientos por calambres que parecían ser terriblemente fuerte. Encontré una persona desmayada en la berma, pero ya estaba siendo auxiliado por los paramédicos. Todo eso me hacía tener más fuerza de decir, vamos Mabe tú puedes carajo, ya lo más difícil ha pasado, superaste tu lesión, hoy eres fuerte, ¡vamos Mabe!

Por fin a metros de cruzar la gran meta con emociones que iban a paso keniata, 42 largos kilómetros que estaban por finalizar, super sólida y a paso sostenido con mi buena persignada de siempre, agradeciendo a Dios por haberme dado mucha fuerza de no declinar en ningún momento durante los días de entrenamiento y durante esta carrera. No pude ser consciente que unas lágrimas cayeron por mi rostro, primera vez que me había sucedido al terminar una maratón, quizá porque muchas veces ES DE VALIENTES REIR CUANDO EL CORAZON LLORA.

Running mi pasión de ser!

Mabeli Tamayo
Mabeli Tamayo

Pacer de Nike Run Club NRC

 

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