El amor en los tiempos del Running

Renny espera a Corina en el malecón, él le enseñó a correr a paso 5, pero lo que nunca ella aprendió de él, es a respetar esos 15 minutos de tolerancia. Renny está sentado al pie del acantilado, observa el sol y el reloj en su celular, hay un crepúsculo en su horizonte y en su whatsapp. Corina no aparece y lo ha dejado en visto, no es novedad que llegue una hora después, pero la carita feliz junto a: Te he esperado toda la vida, puedo esperar el tiempo que sea. Tiene un halo amargo, no responde. Renny ha soñado con este último entreno, todas las noches, último porque luego hay que bajar las distancias y guardar piernas para el maratón soñado.

Corina cuando apareció en su ruta, no corría ni medio maratón, pero él convirtió sus dudas en ambición. Tropezar con ella, fue lo mejor a lo que le enfrentó su destino, a parte de una rodilla magullada, que vanidosamente lleva una cicatriz. Evitar que no caiga, le significó parar de entrenar un par de semanas, todo un drama, para quien disfruta correr casi todos los días. Sin embargo, esa pausa le sirvió para conocerla y empezar a conocerse, que nunca se debe decir: Nunca me enamoraré de una runner. Temía que ese lado competitivo repercutiera también en su lado emocional, no estaba lejos de la verdad. Corina tiene mejor pace que él, probablemente califique a Boston, un sueño mezquino para Renny, pero con ella soñaba más allá de una meta.

La fotografía del día del maratón, es cruzar la meta de la mano, abrazarse para una postal y morder la medalla del otro. Por supuesto, si la alcanza. Viajar a Boston juntos sería lo ideal, pero no importa, él se inmolaría a bajar el ritmo con tal de empujarla a que alcance la marca permitida. Renny por su edad, el tiempo exigido es menor, eso ignora Corina, pero a  él, se le sale no sólo el pecho de orgullo por ella. El sol se hunde en el mar y Renny se hunde en desesperación, la llama y lo envía a su casilla de voz. Sabe de su impuntualidad, pero nunca supo de su silencio, Entra una llamada, número desconocido, Aló, Soy Corina, lamento haberte hecho esperar. Renny, le dice descuida y que aún están a tiempo para entrenar. Si él le ocultó que por cuidar de sus pasos no cumpliría sus sueños. Ella no le contó, que andaba en perpetua huida y esta vez tiene que correr, para no ser alcanzada por una historia sin final. Una historia cuya única meta, es no dejarla ser feliz. Un celular cae al vacío y con ella una voz se apaga.

Peter Eme Trujillo

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