Renacer: Cómo volver tras una lesión. Por Cristian Valencia

Increíble como solo una simple roca pudo cambiar mi vida, dando un giro inesperado pero necesario, para llevar adelante un proceso, que lejos de amilanarme, ha servido para forjar la persona que soy en estos momentos, hablando no solo como corredor y entrenador, sino que como hijo y padre de familia.

Caídas he tenido muchas, pero ninguna como esta, que ocurrió hace ya casi 7 meses, en una dura batalla desarrollada en el Columbia Trail, con un bello pero demoledor recorrido en el sector del Parque nacional La Campana, preparado por el “innombrable” uno de los personajes mas odiados en ruta(pero respetados una vez terminadas las carreras), quien tenía dispuesto un circuito de aquellos que no se olvida, donde la alta temperatura sería una gran protagonista, que aplastaría los deseos de volar fluidamente por esos bellos senderos.

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Siempre muy atento al terreno y jactándome de lo ágil que podía ser en los descensos, sobretodo técnicos, sin embargo, en esa ocasión, una pequeña pestañeada ocasiona un tropezón con en desenlace fatal para mi rodilla, donde al momento del impacto, sale de mi un grito (mas bien un garabato) que se escuchó en todos los cerros cercanos, que sirvió para que se dieran cuenta unos amigos que estaban como a 30 mts. Al segundo después del porrazo, al ver que mi rotula no estaba en su lugar, supe que serian meses fuera de competencia, mentalizándome y visualizando desde ese preciso momento, como serían los meses venideros. Los minutos pasaban, y cada vez aparecían más amigos corredores, que gentilmente paraban a preguntar qué pasaba, los cuales se ofrecían a acompañarme, pero los alentaba a terminar su desafío y que continuaran rumbo a la meta. Durante esas horas en el cerro me acompañó un joven paramédico, que se sorprendió mucho al ver con el humor que me había tomado lo ocurrido, ya que las bromas no pararon hasta que después de 5 horas, hasta que llegó el momento de subir al caballo (con el cual había llegado el arriero que formaba parte del recate), donde pensaba en cómo cresta podría subirme a la montura, si tenía un dolor bestial que impedía cualquier intento de caminar, ya que al tener cortado el tendón rotuliano, la pierna quedaba en peso muerto.

Mejor ni les cuento como fueron esos kilómetros de descenso sobre el caballo, en búsqueda del vehículo de apoyo, donde en ese sendero, que hasta hace unas horas atrás era bello, pasaba a ser tenebroso, porque cada rama que doblaba mi rodilla y cada escalón bajado por el caballo me remecía del dolor hasta el punto de desvanecer.

La operación dejó un recuerdo imborrable de una gran herida de batalla, que recordará por siempre lo pequeños que somos ante la naturaleza y la importancia de estar bien preparados y atentos a la variabilidad del terreno, que pone muchos obstáculos en nuestro camino, ante lo cual,  para salir airosos, debemos estar prestos durante todo momento.

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Momento de análisis

Si hay algo que he ganado con este bello deporte es la capacidad de resiliencia, y en esta etapa de mi vida es cuando más se ha puesto a prueba, siendo clave el enfocarme a lo que sí puedo hacer, dejando de lado pensamientos negativos, transformándome en un ser ya no más rápido que antes, pero si mucho más fuerte, con metas y objetivos nuevos por cumplir, que de seguro me llevaran más lejos aún de lo que he llegado.

Las claves de  la recuperación han sido claramente el apoyo de quienes me rodean y el constante trabajo funcional que ha logrado mantenerme a pesar de no estar en los senderos como antes. Eso si cada vez más cerca de ellos, sumando lentamente kilómetros de nueva experiencia que me ayudaran en la búsqueda de ser uno de los mejores entrenadores de esta disciplina deportiva.

Tiempo ha pasado de esa caída y aún falta mucho por recuperar, sin embargo ya he dado los primeros pasos sumando kilómetros, primero sobre una bicicleta y después sobre mis fieles compañeras de senderos, que estuvieron esperando durante meses para correr sobre nuevas rutas, que estaban agendadas por lo menos en mi mente desde ahí.

He tratado de tomar con calma el proceso, sin embargo la sed de aventuras ya me han llevado, a un mes de volver a correr, a enfrentar rutas superiores a 20 km, incluyendo la participación en el Endurance Challenge, donde, al no poder correr como antes, sobre todo en los descensos, me quedó la única opción de dar palos en las subidas, fijándome el objetivo de pasar a quien se cruzase en mi camino, hasta que llegara el momento en que esa cuesta terminase dado paso a descensos que serían eternos dada la condición de la rodilla. Después de 3 hrs y 20 min de dura pero entretenida lucha logré cruzar la meta en una de las carreras que jamás olvidare, ya no por el puesto, ni por la distancia, sino que por lograr levantarme y enfrentar la adversidad, quedando no solo con la rodilla hinchada, sino con el pecho también, pero de orgullo, por lograr tal reto justo en el día de mi cumpleaños, dándome el mejor regalo que un corredor, retomando justo en la carrera mas importante del año.

No sé si habrá sido el mejor momento para volver, pero sí sé, que lejos de ser un año fatídico, ha sido en el que más he crecido y gozado de cada sendero recorrido, como si fuese la primera vez, contagiando más energía que nunca en cada uno de mis alumnos, a los cuales les trato de inculcar valores que fortalezcan su relación con el entorno, creciendo como persona y corredores.

 

Cristian Valencia Pizarro

Director The North Face Running Club

Puchuncaví. Chile

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Comentarios

Comentarios

2 thoughts on “Renacer: Cómo volver tras una lesión. Por Cristian Valencia

  • Noviembre 3, 2014 at 12:03 am
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    Con fuerza de espíritu, voluntad y perseverancia todo es posible

  • Noviembre 3, 2014 at 2:46 pm
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    extraordinario Cristian!! que gran enseñanza!!, en ningun lado sale cuantas series hay que hacer para entrenar la paciencia…

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